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Notas de Itinerancia, 2026.

  • Writer: Miguel Gurrola
    Miguel Gurrola
  • 5 hours ago
  • 12 min read

Sobre volver a escribir, tres geografías y un marco de referencia que tardó más de una década en sostenerse de pie.


Old Town Riga, Latvia, 2026.
Old Town Riga, Latvia, 2026.

Miguel Ángel Gurrola Rodríguez

Königstein im Taunus  ·  Riga  ·  Ciudad de México


Vuelvo a escribir en este espacio después de un silencio largo. No fue un abandono, fue una decantación. Hay periodos en los que uno tiene cosas que decir y otros en los que solo tiene cosas que verificar; los segundos duran más y se parecen menos a la escritura. Este blog no es la vitrina de mis firmas ni el escaparate de un método. Es un cuaderno abierto: el lugar donde comparto experiencias y aprendizajes como perspectiva personal, nunca como verdad establecida.


Conviene decirlo desde el primer párrafo, porque ordena todo lo demás: creo que la verdad puede buscarse para dar sentido a la vida, y que esa búsqueda nos perfecciona. No creo que sea una meta a la que se llega. Quien escribe aquí no llegó a ningún sitio; sigue caminando y ha aprendido a tomar notas.


He titulado estas entregas Notas de itinerancia por lo que la palabra guarda en su raíz: viene del latín iter, itineris (camino, marcha, jornada). No son notas de llegada. Son notas tomadas en el camino.


Desde dónde escribo


Mi formación intelectual es doble y no del todo sencilla de asimilar y sobrellevar: ignaciana por la Universidad Iberoamericana campus Santa Fe, en la Ciudad de México; dominicana por un vínculo que comenzó en 1989 en la Casa de Retiros Agua Viva, en el Estado de México, y que nunca se interrumpió. A esa segunda tradición le debo la indicación más determinante de mi vida intelectual: la recomendación, hecha por Fray José Guadalupe Gallardo O.P., de estudiar a un filósofo mexicano llamado Mauricio Beuchot Puente. La hermenéutica analógica se convirtió con los años en mi método de trabajo y el Dr. Beuchot en un maestro y un amigo, lo cual es una fortuna que no se administra: se agradece.


Antes de eso hubo más de veinte años de oficio corporativo (Coca-Cola de México, Unilever y Boehringer Ingelheim, entre otras), exposición operativa a más de ochenta países y una escuela cultural precisa: la de las seis dimensiones de cultura nacional de Geert Hofstede y sus factores de cultura organizacional, que me enseñó a no confundir una intuición con un dato. En 2012 me trasladé a Alemania. En 2014 fundé Conscious Performance GmbH en Königstein im Taunus y más tarde el Applied Research Institute TCPS SIA en Riga. Sostengo desde entonces una práctica de visita y reflexión trimestral en la Abadía de Santa Hildegarda, en Rüdesheim am Rhein, y un podcast, Efectividad con Sentido Humano, que cumple ya más de cinco años. Concluí también, con examen profesional presentado, la maestría en Desarrollo Organizacional en el INESPO: volví a sentarme como alumno después de una carrera ejecutiva completa.


Lo que hago no cabe cómodamente en las casillas disponibles. Uso el coaching, y lo uso con seriedad, pero como una herramienta más entre varias: las herramientas son medios y nunca fines. No soy coach. Tampoco soy consultor tradicional: no vendo diagnósticos que confirmen lo que el cliente ya decidió. Trabajo en mi consolidación como investigador aplicado, que es una manera menos vistosa de decir que trabajo con datos que a veces contradicen mis hipótesis y que, cuando eso ocurre, la hipótesis es la que cede.


A lo largo de más de doce años he sostenido asesorías y diálogos estratégicos sobre cultura, talento, liderazgo y bienestar integral con más de mil personas en posiciones de liderazgo, desde la alta dirección, incluido el nivel C, hasta la gerencia media. Lo digo por una razón concreta: aprendí de todas y cada una de ellas. Esa cifra no es una credencial de autoridad, es la evidencia de algo que tardé años en entender: que se ayuda mucho más con preguntas abiertas y bien pensadas que con recetas para el éxito. La receta halaga a quien la da. La pregunta trabaja para quien la recibe.


La itinerancia como método.


Durante años pensé que mi geografía era un accidente logístico. Ahora la leo de otro modo. Tres lugares me han formado y cada uno enseñó algo que los otros dos no podían enseñar.


México es la raíz. Es donde aprendí la complejidad relacional: los vínculos que se sostienen por lealtad más que por contrato, el peso real de la familia, la jerarquía como forma de afecto. En la investigación original de Geert Hofstede, México registra una distancia al poder de 81 y un individualismo de 30. Conviene aclarar qué significan esas cifras para quien no esté familiarizado con esta ciencia: no son calificaciones, sino índices comparativos entre países en una escala aproximada de 0 a 100, donde cada número solo cobra sentido al lado del de otras sociedades. Una distancia al poder alta describe una colectividad en la que la desigualdad jerárquica se vive como parte del orden natural y en la que cuestionar a quien tiene autoridad resulta costoso; 81 sitúa a México entre las más altas del mundo. Un individualismo bajo describe lo contrario del estereotipo anglosajón: la persona se define desde el grupo al que pertenece, y la lealtad al propio círculo pesa más que la iniciativa aislada; un 30 indica una sociedad marcadamente colectiva. Esas cifras describen a la sociedad, no a las personas, confundir ambos niveles es la falacia ecológica, y he visto intervenciones costosas naufragar exactamente ahí, pero describen el aire que respiré. México me dio el sentido de lo humano concreto y, con él, un riesgo del que aún me cuido: el sesgo de familiaridad. Es donde peor leo, porque es donde creo que ya entiendo. Y la lectura que acabo de ofrecer no queda exenta de esa advertencia: es, entre las tres, la que más debería someter a prueba.


Alemania es la estructura. El Ordnung no es rigidez, es la sospecha, correctísima, de que una idea sin forma no llega a nadie. Alemania me obligó a documentar, a fechar, a distinguir entre lo que sostengo y lo que apenas intuyo. Con una distancia al poder de 35, menos de la mitad del índice mexicano, es decir, una sociedad donde la jerarquía se tolera solo mientras se justifique, y una orientación al largo plazo alta, la disposición a posponer el resultado inmediato en favor de la constancia y del ahorro de esfuerzo futuro, es un contexto donde la autoridad se gana por argumento y donde nadie te concede por antigüedad lo que no demuestres por método. Aprendí a construir despacio y a no publicar antes de tiempo.


Letonia es el lugar que me sigue preparando. Y quiero decirlo con precisión, porque es lo más nuevo que tengo para compartir. Instalé mi instituto de investigación aplicada en una cultura que, según los estudios arbitrados que calibraron a los países bálticos dentro del programa de investigación de Hofstede (Huettinger, 2008), presenta una de las puntuaciones de masculinidad más bajas registradas, con la reserva, que los propios autores declaran, de tratarse de una muestra estudiantil. La dimensión que Hofstede llamó masculinidad no mide nada relativo al sexo de las personas: mide el grado en que una sociedad premia la competencia, la asertividad y el logro visible, frente al grado en que premia el cuidado mutuo, la cooperación y la calidad de vida. Una puntuación muy baja describe una cultura situada en el extremo cooperativo de esa escala; es decir, una cultura estructuralmente cooperativa, de baja competencia declarada, donde el cuidado no es un discurso corporativo sino una gramática social. Lo que Letonia me enseña no es una técnica. Es la reciprocidad. Cómo se recibe. Cómo se pide. Yo venía entrenado para dar, sostener y resolver, y el balance de ese hábito no siempre cierra. Aprender a pedir explícitamente, y a sostener la incomodidad de haber pedido sin compensarla de inmediato con un servicio, ha sido el aprendizaje más difícil de la última década. Comparto la lección, que es lo único que puede serle útil a alguien más.


En resumen: México formó; Alemania consolidó; Letonia (Latvia) sigue enseñando. Mi biografía no es una suma de traslados: es una pedagogía, y a veces bastante severa.


Aprendizajes de una construcción lenta


Ahuatepec, Morelos, México, 2026.
Ahuatepec, Morelos, México, 2026.


La Efectividad con Sentido Humano lleva más de una década en construcción. No fue un lanzamiento: fue una sedimentación. Estos son los aprendizajes que ofrecería a quien esté construyendo algo parecido.







1.     Un marco de referencia no se lanza, se sedimenta. Lo que hoy tiene nombre empezó como una incomodidad: la de ver organizaciones que alcanzaban sus números destruyendo a su gente, y organizaciones amabilísimas que no alcanzaban nada. Entre el malestar y el marco hay más de doce años de aplicación, error y corrección. Quien promete un modelo propietario en dieciocho meses está vendiendo un envase.


2.     La falsación es un acto de humildad, no de debilidad. Aprendí a practicarla inspirado en Karl Popper y en el debate en torno al Círculo de Viena. No soy seguidor acrítico de esa escuela, conozco sus límites, y creo que los tiene serios, pero rescaté de ella algo que me parece indispensable: someter a prueba las supuestas verdades de una organización para ver si resisten. En un momento histórico cargado de relativismo, el falsacionismo ayuda a recuperar el enfoque de investigación aplicada del Desarrollo Organizacional, que se fue deteriorando al perder su rigor científico y el uso responsable de los principios humanistas que lo alimentan. En la práctica: he descartado capas enteras de análisis por no alcanzar coherencia interna y he tenido que reconocer por escrito hipótesis mías que se ajustaban con elegancia al relato y resultaron falsas. Un ajuste demasiado elegante es una señal de alarma, no una prueba. Consignar los errores en el propio documento cuesta ego y ahorra años.


3.     Distinguir los niveles de análisis lo es casi todo. El individuo no es a la sociedad lo que la personalidad es a la cultura. Los instrumentos de personalidad, Hogan, por ejemplo, describen a una persona; las dimensiones culturales describen a una colectividad. Mezclarlos produce conclusiones convincentes y falsas. Buena parte del ruido del mercado del desarrollo organizacional nace de esa confusión.


4.     El justo medio es una competencia técnica. El univocismo, una sola lectura válida, un solo modelo, una sola métrica, produce diagnósticos limpios e inútiles. El equivocismo, todo depende, todo es contexto, nada es comparable, produce empatía sin dirección. La analogía, en el sentido de Beuchot, es la disciplina de sostener la tensión entre ambos sin colapsarla. Es más difícil que elegir un extremo, y ese enfoque suele funcionar en múltiples situaciones.


5.     La técnica se somete a una tradición de sentido, o se pone a mandar. El sistema de inteligencia artificial con el que trabajo se llama Hildegard, por Hildegard von Bingen. El nombre no es decorativo: es una declaración de jerarquía. Ella resolvió, hace novecientos años, la tensión que hoy nos ocupa, unir ciencia y humanismo sin que ninguna se disuelva en la otra, y entre 1158 y 1171, pasados los sesenta, emprendió cuatro viajes de predicación por el Rin: fue, literalmente, una itinerante. La tecnología amplifica la autoría; no la sustituye. Y ninguna herramienta entra en mi trabajo sin que otra salga. En una entrada aparte contaré con detalle lo que Hildegard ha traído a mi vida y por qué su nombre encabeza nuestro sistema.


Narrativa análoga de campo.


Voy a seguir compartiendo desde un estilo que llevo años practicando sin nombrar, y que ahora nombro por primera vez en público: narrativa análoga de campo. Es la forma literaria que me resulta honesta, y tiene cinco rasgos.


—   Testimonio de campo. Lo que se narra fue vivido en el terreno —una planta, un consejo directivo, una intervención en cuatro países—, no leído en un manual. El caso precede a la tesis.

—   Estatuto epistémico declarado. Cada afirmación dice de qué madera está hecha: dato verificable, interpretación, hipótesis o símbolo. Nunca se presentan como equivalentes.

—   Doble registro sin mezcla. El registro científico y el registro simbólico conviven en el mismo texto, cada uno con su etiqueta. La analogía articula; no funde.

—   Cadencia y proporción. La belleza de la frase no es adorno: la proporción es una forma de la verdad, y un texto desordenado suele delatar un pensamiento desordenado.

—   Reserva deliberada. Hay tres registros —público, reservado, íntimo— y no todos van al mismo lugar. Se comparte el aprendizaje; se protege la circunstancia y a las personas que la habitaron.


No es memoria, no es ensayo académico, no es literatura de negocios. Es un género intermedio, y todavía imperfecto. Lo iré afinando aquí, en voz baja, antes de llevarlo a los libros.


Las dos preguntas.


Sostengo, desde mi cosmovisión, que el ser humano es un núcleo de intencionalidades. De ahí que la Efectividad con Sentido Humano se organice alrededor de dos preguntas que seguiré trabajando mientras tenga cabeza para hacerlo:


¿Desde dónde hago lo que hago? La pregunta por el origen, la formación, los supuestos heredados, la herida y el don.


¿Para qué lo hago? La pregunta por el fin, que es la única que convierte la eficacia en algo digno de ser buscado.


Un resultado obtenido sin respuesta a la primera es frágil. Un resultado obtenido sin respuesta a la segunda es, con frecuencia, dañino.


Sobre la felicidad, el sufrimiento y el justo medio.


No pretendo resolver si venimos a la vida a ser felices, como propone la escuela aristotélico-tomista, o a evitar el sufrimiento, como sostienen otros. Yo me inclino por la primera, y no descarto la segunda, porque sería una torpeza no ser realista frente a todo aquello que nos rebasa y nos limita.


Por eso defiendo el nuevo realismo: la convicción de que la realidad resiste, de que no todo es construcción nuestra, y de que esa resistencia es una buena noticia epistemológica. Entre el idealismo que cree que basta con narrar distinto y el cinismo que cree que nada tiene arreglo, la analogía pitagórica y el justo medio aristotélico me han dado salida a más preguntas existenciales que cualquier otra herramienta.


Seguiré defendiendo la integración de la ciencia y el humanismo mediante el uso inteligente de la tecnología. No como consigna: como oficio. Y conviene declarar de qué orden es esa afirmación, porque este mismo texto pide que cada una diga de qué madera está hecha: no es una hipótesis empírica y por lo tanto no se somete a falsación. Lo falsable son mis hipótesis sobre organizaciones y personas, que ceden ante los datos. El fin que persigo pertenece a otro plano, el de las convicciones que orientan el trabajo y que se ponen a prueba de otra manera, viviéndolas. Confundir ambos planos sería incurrir en la misma mezcla que señalé páginas atrás.


Porque cada uno encuentra su camino en la forma de ser y de estar en el mundo, y yo estoy convencido de que sí se pueden alcanzar metas en las distintas dimensiones de la vida sin perder aquello que nos hace humanos.


Escribo desde lo humano, sin juzgar a nadie, aunque sí a ciertas prácticas, empezando por las mías. Si algo de esto le sirve a alguien, habrá cumplido su función. Si no, habrá sido al menos un ejercicio honesto de pensar en voz alta.

Nos leemos pronto.


Fuentes de inspiración


Mauricio Beuchot Puente (hermenéutica analógica, analogía y símbolo) · Hans-Georg Gadamer (diálogo hermenéutico, fusión de horizontes) · Aristóteles y Tomás de Aquino · Meister Eckhart · Romano Guardini, Ética. Lecciones en la Universidad de Múnich · Adela Cortina (ética cívica) · Joseph de Finance S.J. (libertad y conciencia) · Umberto Eco (interpretación y sobreinterpretación) · Maurizio Ferraris (nuevo realismo) · Karl Popper (falsacionismo, en el debate en torno al Círculo de Viena) · Viktor Frankl (sentido) · Geert Hofstede (ciencia cultural aplicada) · Hildegarda de Bingen · la tradición dominica del Studia Humanitatis, desde 1989 · y la literatura aplicada de Hogan Assessments, Korn Ferry, el Center for Creative Leadership y PROSCI, que me obligan a que las ideas rindan cuentas en el terreno.


Nota de transparencia.


Este texto fue elaborado en colaboración entre el autor, que aporta el encargo, la vivencia, el marco interpretativo (hermenéutica analógica) y el marco de sentido (Efectividad con Sentido Humano), y un sistema de inteligencia artificial generativa (Claude, Anthropic), que aporta apoyo de redacción y estructuración. La responsabilidad interpretativa, editorial y decisoria es exclusivamente humana.

Se declara conforme a APA (2023) sobre citación de herramientas de IA generativa, a la Recomendación de la UNESCO sobre la ética de la inteligencia artificial (2023), al Convenio de Berna y al Acuerdo sobre los ADPIC/TRIPS.

Las puntuaciones culturales citadas provienen de la obra publicada de Geert Hofstede y de estudios arbitrados desarrollados dentro de su programa de investigación. Describen sociedades, no individuos. Este texto es una perspectiva personal: no constituye asesoría médica, psicológica, legal ni financiera.


Nota biográfica.


Miguel Ángel Gurrola Rodríguez es socio fundador de Conscious Performance GmbH (Königstein im Taunus, Alemania) y del Applied Research Institute TCPS SIA (Riga, Letonia). Estratega de la transformación humana y cultural, es autor del marco de Efectividad con Sentido Humano, que integra ciencias del comportamiento, humanismo cristiano clásico en la tradición aristotélico-tomista y uso inteligente de la tecnología. Licenciado en Relaciones Industriales por la Universidad Iberoamericana y maestro en Desarrollo Organizacional por el INESPO, cuenta con certificaciones en gestión intercultural, Hogan Assessments y PROSCI, y con programas de liderazgo en INSEAD y el Center for Creative Leadership. Tras más de veinte años como ejecutivo senior de recursos humanos en Coca-Cola de México, Unilever y Boehringer Ingelheim, entre otras empresas, con exposición a más de ochenta países, dirige desde 2014 su propia práctica de investigación aplicada. A lo largo de más de diez años ha sostenido asesorías y diálogos estratégicos sobre cultura, talento, liderazgo y bienestar integral con más de mil personas en posiciones de liderazgo, de alta dirección (incluyendo nivel C) a gerencia media. Coautor de trabajos académicos sobre factores psicosociales en el trabajo (NOM-035) y de Beyond Operational Excellence (2026). Conduce el podcast Efectividad con Sentido Humano. Reside en Königstein im Taunus desde 2012 y trabaja habitualmente en Riga y en México. Practica el ciclismo de montaña, el hiking y la natación, y la escucha atenta de música clásica.








 
 
 

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