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Cómo mi choque cultural en Alemania cambió mi perspectiva del mundo.

  • Writer: Miguel Gurrola
    Miguel Gurrola
  • Feb 8, 2024
  • 9 min read

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Foto: Miguel Angel Gurrola. Frankfurt am Main, Alemania (2022).


Mi travesía en Alemania comenzó en el año 2012, cuando me trasladé como expatriado para una empresa farmacéutica. Esta oportunidad me permitió desempeñarme como Socio de Negocios de Recursos Humanos (o Global HR Business Partner en inglés) para seis departamentos o funciones: finanzas, planificación estratégica, servicios empresariales globales (GBS), compras, legal y sistemas de información (IT). Esta valiosa experiencia profesional ha tenido un impacto significativo en todas las áreas de mi vida, generando un aprendizaje constante y un efecto positivo en mi personalidad y en mi forma de interactuar con el mundo. Hoy, me siento profundamente agradecido con aquellos que confiaron en mi talento y me brindaron la oportunidad de vivir en este país.


Desde 2012, resido en una pequeña ciudad conocida como "Koenigstein im Taunus", que administrativamente forma parte de Bad Homburg en el estado de Hessen. Guardo con cariño el recuerdo del impacto que me produjo mi primer otoño, una estación de singular belleza gracias al contraste de sus tonalidades café, verde y amarillo. Koenigstein se encuentra enclavada en el bosque del Taunus, lo cual le confiere una energía única y especial que emana de su entorno natural.


Mi primer encuentro con aquello que el Dr. Geert Hofstede denomina "choque cultural" se produjo al darme cuenta de que las normas y costumbres diarias eran notablemente diferentes. Adaptarme a ellas implicó un considerable esfuerzo mental.


Desde entonces, mi pensamiento ha requerido ajustes importantes en ciertos aspectos y, en otros, una reestructuración total de mis modelos mentales o visiones del mundo.

Además, tuve que realizar un trabajo emocional para comprender mis propios sentimientos al enfrentar una mentalidad tan distinta, especialmente en un país donde la expresión de emociones suele ser muy autoregulada.


Varios factores principales contribuyeron a mi choque cultural en este país. A continuación, te comparto algunos de ellos:


  • Del colectivismo al individualismo: Mi transición hacia un enfoque mental más autónomo.


Para aquellos de nosotros que crecimos en culturas latinas, donde el colectivismo es más prominente que el individualismo, puede ser un desafío comprender que ninguno de estos enfoques es intrínsecamente superior al otro; simplemente son diferentes. A lo largo del tiempo, he llegado a entender que aquellos de nosotros que nacimos y fuimos criados en culturas colectivistas tendemos a utilizar "nosotros" en lugar de "yo" al hablar. Expresiones como "vamos a lograrlo", "somos responsables", "somos muy innovadores" y "caminemos en esta dirección" son menos comunes en países individualistas.


En este tipo de culturas, prevalece el "yo" sobre el "nosotros" en el lenguaje cotidiano. En Alemania, las personas suelen expresarse diciendo "logré esto", "soy responsable" y "estoy enfocado en estas prioridades". Al notar esta diferencia en el lenguaje, me surgieron muchas preguntas. En los países colectivistas, hablar en primera persona (yo) de manera tan clara y decidida puede ser considerado arrogante o excesivamente individualista. Esta transición en el uso del lenguaje, del nosotros al yo, representó uno de mis primeros desafíos.


Sin embargo, con el tiempo, he descubierto que aquí uno se gana un lugar en la mesa de discusión a través de lo que puede aportar como individuo. No es hasta que te ganas el respeto de los demás aportando valor a la vida social, que logras ser integrado y respetado como alguien que contribuye al país, especialmente en el ámbito profesional.


Hoy, para mí, el orden es claro. Si construyo un mejor yo a través de mi formación continua y la experiencia en la aplicación exitosa del conocimiento, puedo formar parte de esta cultura.

Como parte de mi proceso de adaptación, logré diferenciar que en un enfoque colectivista, mi dimensión individual (yo) tiene sentido en la medida en que es validado por los grupos sociales (nosotros). Aquí, mi individualidad (yo) tiene sentido en la medida en que mi trabajo, habilidades y conocimiento agregan valor. Mi talento se valora en función de mis contribuciones concretas al país, principalmente a través de mi profesión.


No quiero decir con esto que un tipo de cultura sea mejor que otro. Simplemente, Alemania es más individualista que colectivista y, de acuerdo con mis valores y preferencias de vida, me siento muy cómodo en este tipo de culturas. Aunque también valoro los aspectos relevantes de las culturas colectivistas que me ayudan a realizar mi propósito de vida.


Lo importante, desde mi punto de vista, es valorar aquello que tu cultura te ha aportado en tu proceso de desarrollo personal, estando abierto a conocer y experimentar otras realidades culturales.


A las personas que se mudan a otro país, siempre les recomiendo que conozcan las diferencias culturales entre su país de origen y su país de destino. Si deseas aprender más sobre esta dimensión cultural llamada Individualismo vs Colectivismo, con mucho gusto te comparto este artículo técnico basado en la investigación del Dr. Geert Hofstede.


  • Desarrollar un pensamiento de largo plazo me ha traído grandes beneficios.


Antes de llegar a este país, un buen amigo me dio un consejo: "Miguel, recuerda que los alemanes piensan antes de respirar, y su pensamiento se orienta hacia procesos a largo plazo". En aquel momento, su comentario me pareció enigmático. Sin embargo, con el tiempo entendí su significado: en Alemania, es crucial ser claro, directo y muy específico al comunicarse. Para ello se necesita pensar muy bien lo que uno va a decir.


Esto generalmente requiere una preparación y reflexión cuidadosa sobre lo que se desea transmitir, ya sea en contextos profesionales o personales. También aprendí que pensar en el largo plazo no significa dejar de obtener logros a corto plazo.


Me llevé una primera impresión positiva al conocer pequeños negocios familiares que han perdurado durante más de 50, 100 e incluso más años. Este cambio de liderazgo generacional ilustró muy bien para mí la visión a largo plazo en Alemania. En algunos casos, estos negocios son administrados por una tercera o cuarta generación posterior a sus fundadores.


Otro ejemplo de visión a largo plazo lo encontré en la industria automotriz. Desde que era niño, siempre me ha gustado el automovilismo y visitar los museos de Mercedes Benz y Porsche en Stuttgart, el de Audi en Ingoldstat y el de BMW en München fue muy ilustrativo. La constante innovación se hace presente no solo en sus modelos, sino también en todos los procesos que los respaldan. Lo mismo sucede en otros tipos de industrias, como la química y la de la salud, entre otras.


Esta consistencia a lo largo del tiempo me ha motivado a replantearme qué puedo hacer de manera diferente para construir un legado profesional que perdure a lo largo de los años. Pensar de esta manera me ha relajado y me ha invitado a emprender y construir un negocio multigeneracional después de dejar la vida corporativa. Ahora comprendo que mi legado será una sólida estructura de negocio, con datos, aprendizajes y un cuerpo de conocimientos confiable. Lo más motivante es saber que este enfoque de trabajo permitirá a las siguientes generaciones seguir construyendo un proyecto que ayude a las personas a ser más conscientes y a construir un mundo mejor.


  • Las discusiones tienen sentido porque el enfrentamiento respetuoso y directo de ideas nos permite alcanzar algo mejor.


Se dice que en Alemania, las discusiones adquieren un matiz especial cuando se está gestando un proyecto. Y es cierto, porque antes de ponerlo en marcha, es esencial discutir los objetivos deseados y los principios que se deben seguir para alcanzarlos. Estas discusiones me han ayudado a ampliar mi perspectiva de las cosas. Incluso aquellas personas que piensan diferente a mí, tienen algo valioso que aportarme.


He aprendido que estar abierto a la crítica constructiva me ayuda a mejorar tanto en lo personal como en lo profesional.

La planificación juega un papel muy importante. En esta etapa se invierte una cantidad significativa de energía, y esto no solo ocurre en temas profesionales, sino también en los personales. En mi caso particular, cuando planifico las actividades que voy a realizar, experimento una sensación de claridad y orden mental que me permite sentirme más relajado y enfocado en mis objetivos y metas personales. Esta sensación de tener un horizonte claro representa para mí el fundamento de mi eficiencia y productividad personal.


  • La eficiencia como forma de vida.


Incluso en aspectos básicos de la vida cotidiana, las diferencias culturales pueden desafiar la programación de nuestra mente. Un ejemplo de esto ocurrió durante mi primera visita a un supermercado en Alemania. Recuerdo que una vez tuve un retraso al pagar debido a que no encontraba mi billetera, lo cual pareció generar cierta impaciencia en las personas que aguardaban detrás de mí. Incluso, una persona decidió adelantarse en la fila para realizar su pago. Fue en ese momento cuando comprendí que, en este país, la eficiencia es un valor fundamental. En esa ocasión fue muy embarazoso para mí y no me sentí muy bien al respecto.


La eficiencia se destaca como un elemento crucial para adaptarse a esta cultura. La improvisación y la desorganización suelen ser vistas con desaprobación.

  • Si funciona en Alemania y en Japón, es altamente probable que funcione en donde sea.


Recuerdo que hace algunos años, estuve en una cena en la ciudad de Leiden en los Países Bajos. Allí tuve la oportunidad de dialogar con el Profesor Emérito Dr. Geert Hofstede sobre temas relacionados con la cultura. Recuerdo que me preguntó sobre mi adaptación a Alemania. Una vez que le respondí me dijo algo muy valioso: "De acuerdo con tus motivaciones personales y profesionales estás en el lugar correcto, porque si quieres innovar en el campo de la cultura o en algún otro, lo que funciona en Japón y en Alemania, es altamente probable que funcione en cualquier cultura". Hoy, estoy de acuerdo con su comentario, porque el grado de atención al detalle y persistencia para buscar la máxima eficiencia y productividad en estos países es parte del ADN de su cultura.


  • Alemania me acercó a la vida y obra del profesor emérito neerlandés Dr. Geert Hofstede.


Conocer la obra de Hofstede ha sido una fuente de inspiración para navegar a través de las tormentas interculturales.


Durante mis estudios de maestría en Desarrollo Organizacional, quedé profundamente impresionado por la vida y obra del distinguido investigador cultural, el Dr. Geert Hofstede, profesor emérito de los Países Bajos. Desde mi primer encuentro con su trabajo, su estructura de pensamiento y la singularidad de sus contribuciones me cautivaron. Con el paso del tiempo, he llegado a apreciar su enfoque como una perspectiva valiosa que complementa y ofrece una alternativa al enfoque cultural anglosajón, igualmente importante y liderado por otro destacado autor, el Dr. Edgar Schein.


Mi primer encuentro con Geert Hofstede fue a través de su influyente obra. Como profesional en las disciplinas de desarrollo humano y organizacional, encontré indispensable comprender sus dimensiones de la cultura nacional y los factores de la cultura organizacional. Recuerdo haber compartido con algunos colegas el deseo de conocer a este autor y dialogar con él para profundizar en su pensamiento y obra. Resulta sorprendente que, más de dos décadas después, tuve la fortuna de conocerlo en persona en su última residencia en los Países Bajos. ¡Qué experiencia tan maravillosa y enriquecedora! Estoy muy agradecido por las conversaciones que tuve con él y el poder aprender de su sabiduría.


Geert hablaba sobre el concepto de choque cultural mencionado al inicio de este artículo. En realidad, solo entendí el concepto cuando lo experimenté al llegar a Alemania hace ya más de 11 años. Mi choque cultural me permitió darme cuenta de que cada nación tiene su propia forma de percibir ciertas cosas como normales y otras como anormales. Sin embargo, lo más relevante que descubrí con el tiempo fue que, para adaptarme exitosamente a la cultura alemana, era esencial desprogramar ciertos preconceptos de mi mente.


Desde que llegué a este país, me he dedicado a profundizar en la obra de este gran autor. He tenido la oportunidad de escribir varios artículos sobre las dimensiones culturales de Geert Hofstede en la página del "Applied Research Institute TCPS SIA". Los he abordado desde una perspectiva técnica, basándome en los hallazgos de su investigación. La relevancia de continuar estudiando de manera constante los descubrimientos de su investigación en el ámbito cultural no solo me ha facilitado la adaptación a Alemania, mi actual país de residencia, sino que también ha potenciado mi capacidad para colaborar de forma más eficaz con personas de todos los continentes.


  • La experiencia de vivir en otras culturas es una gran oportunidad para aprender nuevas perspectivas de ver el mundo.


Me siento muy agradecido por la oportunidad de experimentar una cultura que me ha enseñado muchas cosas y en la cual me siento muy cómodo. Deseo que el hecho de compartir mi proceso de adaptación a esta cultura sirva para reforzar el mensaje de que no hay culturas mejores que otras, simplemente son diferentes. Lo importante es reflexionar sobre la importancia de aprender de otras culturas. Para ello, es necesario construir puentes de comunicación y colaboración que nos unan. Considero importante cuestionarnos sobre las coincidencias y diferencias que tenemos con otras culturas.


Siempre defenderé la idea de que es mejor construir un mundo más humano a partir de nuestras coincidencias, en lugar de destruir, separar y descalificar por nuestras diferencias.

Sin duda, existen muchos otros aspectos relevantes de la cultura alemana que han influido en mí. En esta ocasión, me enfoqué en una selección de aquellos que tuvieron un mayor impacto en mi proceso de adaptación cultural. Son aquellos más evidentes y que han tenido un alto impacto en mi programación mental desde el punto de vista cultural.


¡Muchas gracias por leer el artículo! Espero haber contribuido a aumentar tu curiosidad por el fascinante mundo de la cultura. Finalizo con una pregunta para ti: ¿En qué tipo de cultura te sientes mejor?




 
 
 

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